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Testimonios

En este apartado podrás apreciar algunas de las muestras de vida y cultura que crearon hace años nuestros emigrantes a América. Cartas, diarios, relatos, fragmentos, imágenes y voces que colorean la bandera de esta comunidad peregrina. Porque las migraciones tienen alma y el alma migrante es un poco eso: intimidad desbordada que viaja eternamente de una a otra orilla.

   
   
"Al fin América
en todo tiempo, desde Cervantes,
ha sido y es refugio y amparo de los desamparados de España"
(María Teresa León, Memoria de la melancolía)

La Llegada


"Luego de 33 días llenos de dificultades para el Emilio, el velero ancló en la Bahía de Güiria, se acercó una pequeña embarcación y les preguntó:
¿Quiénes son ustedes? ¿De dónde vienen?
A una sola voz, los 51 seres gritaron:
¡Somos españoles y venimos huyendo del terror de Franco!
Al rato otra barcaza, donde viajaba el Comandante del Puerto, abordó el Emilio y nos permitió desembarcar con la orden de que nos abastecieran en las bodegas del pueblo, por cuenta del gobierno venezolano".
Javier Díaz Sicilia, Al Suroeste: La libertad

"Bueno, llegó el día después de 15 días, llegó el día en que alguien gritó, se ve tierra, y todos los hombres corrieron a los balcones con sus caras de esperanza y las mujeres reunieron a sus hijos alrededor de sus faldas...
... le pregunté a mamá que cómo entre tanta gente ella iba a reconocer a mi papá y me contestó si lo veo caminar, lo reconozco, y era cierto. De repente vimos a un hombre que caminaba con paso largo y rápido y mamá dijo, Ahí está papá".
Evelia Toledo

"De España, en general del Ferrol, de La Coruña, de Vigo sobre todo, sí llegaban muchos barcos de vela, rebosando de trabajadores, aprensados como sardinas. En cierto sentido eran como cargamento de esclavos".
Lucio V. Mansilla

"Llegué en 1922 a bordo del Bremen, tenía 14 años, era de noche. ¡Qué linda, la entrada en La Habana!"
Andrés Reguera Franco

"Llegué a Cuba en 1925, a bordo del Infanta Isabel. Era un barco de carga y emigrantes que nos dejó en una Habana llena de futuro. Siempre me acordaré de la muralla, era grandiosa".
Augusto Garrote

"Mi abuelo materno llegó, a principios del siglo XX, al puerto de Buenos Aires; viajaban con él muchos parientes. Cuando el empleado de Migraciones le preguntó su nombre, él dijoMoisés José Almendra. El empleado le contestó: ¿Cómo se van a apellidar Almendra, si son tantos?. En el documento argentino que recibieron, todos ellos se apellidaban Almendros. Y así se apellidan sus descendientes argentinos".
Carlos Prebble        

"El 19 de noviembre de 1928 el buque Oropesa atracó en Colón, la ciudad puerta al Canal de Panamá en el Caribe. Teresa Solá descendió de él. Tenía 16 años. Llegaba directamente de su pueblo navarro, de tierras ricas y frías. En el puerto la esperaban sus tíos. Allí estaba, en la cálida y húmeda Panamá con la que tanto había soñado. ¡Yo venía tan contenta! ¡Las postales que mandaba mi tía de mujeres vestidas con la pollera me hacían soñar! ¡Tenía tanta ilusión que no echaba nada ni a nadie de menos! Teresa cruzó el mar Cantábrico y el océano Atlántico como una experta veterana, ¡ella que nunca había salido de su pueblo, ni mucho menos viajado en barco! Luego, de Colón a Panamá, en la otra orilla del Canal, en el Pacífico, atravesó los 80 Km. del istmo en el ferrocarril, que corría pegadito al Canal. Teresa confiesa que lo que la asustó en La Habana y luego en Colón fue la gente de color, en La Habana pensó que el color era por el carbón y le pasó un dedo por el brazo a un hombre ¡él se enfadó mucho! ¡Pero es que ella nunca se imaginó que existían personas tan distintas a ella!"

La Acogida


"Cuando un canario llega a Venezuela siente que está en su propia tierra y se arraiga rápidamente. Quizá por esa misma identificación hay quienes llaman a Venezuela la octava isla. Las Canarias son 7".
Domingo González Yáñez

"Un día de madrugada, me desperté tiritando de frío en el llano y escuché los sonidos de una fiesta. Estaban tocando un vals con arpa, cuatro y maracas. Esa música se me metió hasta el tuétano y dije: voy a ser venezolano. Me injerté en aquella tierra, me he nutrido de su savia y ella es quien recibe los frutos de mi trabajo".
Hermano Gines

"Causa regocijo ver cómo llegan a Caracas en partidas de a veinte, de a cincuenta y ciento los inmigrados isleños que trajeron las dos barcas últimamente llegadas a La Guaira procedentes de Canarias. El establecimiento de inmigración está lleno de éstos como de otros futuros labradores de nuestros campos, alojados, cuidados y mantenidos en aquel lugar que les sirve de depósito. Son todos hombres robustos, de esos que el vulgo llama de pelo en pecho, mujeres jóvenes y lozanas, chicos que no necesitan otra cosa para ser hombres sino el permiso de sus padres.
Y esto no es nada. Según informes fidedignos, sabemos que en las islas se han inscrito ya más de diez mil personas que ansían por venir a Venezuela atraídos por las ventajas de nuestro suelo y por el aliento que ha dado al trabajo honrado nuestro Gobierno".
Anónimo
       
"Este país es maravilloso, siempre lo he pasado bien. De joven iba a los bailes de las sociedades españolas. Siempre he sido bohemio, alegre y cantante, me gustaba disfrazarme en los carnavales ¡qué carnavales había en La Habana!"
Andrés Reguera Franco

"Lo que más me fascinó de este país, viniendo de un país tan intolerante como era España, fue la tolerancia de la gente. El hecho de que aquí en Caracas vivían judíos, alemanes, gente del Islam, todo tipo de nacionalidades europeas".
Rafael Arráiz Lucca

"Quiero dejar aquí constancia del trato y de la atención que las autoridades tenían con los inmigrantes. Nos daban comidas sanas y abundantes; para dormir, camas limpias y cómodas; en mi caso han pasado sesenta y ocho años, yo entonces tenía trece, pero nunca podré olvidar mi paso por el Hotel de Inmigrantes. Y como si esto fuera poco las autoridades de inmigración le sacaban el pasaje a destino y se lo pagaban, y hasta lo acompañaban hasta las estaciones, por lo menos en mi caso".
José Arias

"Argentina ha sido generosa conmigo y me ha permitido en muchos años hacer mi labor, mis trabajos, mis libros, mis revistas... Hoy tengo en realidad dos patrias: ésta, la mía; y aquélla, lejana."
Claudio Sánchez Albornoz

"Era maravilloso porque nos juntábamos todos allí. Vivíamos haciendo pic-nics... Cuando no era para la represa, era para allí y para aquí. Ibas y aquella alegría... Todos llevaban aquella alegría del español. 'Oye, mira que yo hice tortilla, prueba un pedazo', todos llevando sus botas de vino y tomando de las botas. Y en Del Democrático todos los sábados había baile, entonces bailabas allí hasta las tantas".
Anónimo

"El primer empleo fue una cosa original, como todos los que aquí vinimos, empezábamos porque comprábamos el Diario Popular, y sentarnos en la Plaza da Sé y venga a mirar el periódico".
Anónimo

"Iba por la calle y escuché un ruido de máquinas trabajando. 'Es aquí mismo, voy a entrar aquí'. Entré en aquel taller y pedí trabajo. 'Muy bien, puede venir a trabajar cuando quiera''".
Anónimo

"Nos metieron en el Hotel de Inmigrantes. Salas muy limpias, pero, claro, una tristeza enorme. Nos agolpamos todas las mujeres españolas por un lado. Yo recuerdo las señoras más mayores que había, todas estaban tristes. Allí por primera vez vi un mate".
Anónimo

"Aquí está el hotel. ¡Sarcasmo de los hombres! ¿por qué habíamos de darle tan presuntuoso nombre a lo que es tan mísero y desgraciado? Llamar hotel a esta pocilga es un ultraje o una broma cruel. Esto es un caserón hediondo, una barraca somera y no un hotel... Situado en un desmonte, junto a las estaciones del ferrocarril del Retiro, este hotel de inmigrantes tiene un prodigioso parecido con las plazas de toros de España; hasta los edificios o barracones adyacentes contribuyen a la semejanza, pues hacen las veces de chiqueros... Un olor pestilente nos saldrá al encuentro; olor a rebaño, olor a multitud, olor a miseria de personas juntas. ¡Qué mal huele la humanidad cuando se apelotona!...Terrible padecimiento de la mirada. Aquí tenemos un patio circular, grandes puertas dejan ver el interior de las zahurdas; y en cada zahurda hay un montón de literas acopladas y superpuestas, como en los transatlánticos. La misma escena de los trasatlánticos se reproduce en tierra firme. El mismo olor pestilente y sudoroso, el mismo hacinamiento, idéntico aspecto de hospital o de cuartel. Ropas sucias tendidas en desorden, mujeres tumbadas como fardos, hombres que fuman en silencio, un viejo que mordisquea un pan, un niño que juega, otro que chilla. Mezcolanza de naciones y lenguas, gentes abrumadas por la incertidumbre del mañana, disciplina cuartelera a la hora del rancho, salida hacia el interior de la república en cuadrillas, desbandada posterior y cada uno podrá hacer su vida: el hotel de los inmigrantes".
La Rioja, año XXI, nº 6512, p. 2, 30-12-1909

"Es indudable que el gobierno de Chile ha tratado por todos los medios de atraer una fuerte corriente emigratoria al país, gastando fuertes sumas para conseguirlo y con la mejor buena fe y deseo, pero los encargados de cumplir y ejecutar la disposición del gobierno supremo no lo han hecho. Al llegar a Talcahuano, se les entrega en el acto o lo más pronto posible el pasaje por ferrocarril y que cada cual "busque su madre gallega"... En Valparaíso no hay albergue ni hospedería para inmigrantes, se trata de establecer uno en la población Vergara que dista de Valparaíso doce kilómetros, mientras tanto el inmigrante se encuentra tirado por las calles sin tener que comer por la falta absoluta de recursos, las autoridades no se preocupan ni mucho de este asunto".
Carta del Cónsul de España en Valparaíso al Ministro plenipotenciario de España en Santiago, 26-5-1907

"En los conventillos se compartían los baños, los lavatorios, las letrinas, la cocina y los lavaderos. En las piezas vivían familias enteras, a veces con seis o siete hijos, lo que provocaba hacinamiento y promiscuidad. Para dormir, los más pobres tenían dos opciones: el sistema de cama caliente, en el que se alquilaba un lecho por turnos rotativos para descansar un par de horas, o la maroma, que eran sogas amuradas a la pared a la altura de los hombros. Quien optaba por ese método debía pasarse las sogas por debajo de las axilas, dejar caer el peso del cuerpo y dormir parado".
La Nación, Buenos Aires, 14 de mayo de 2000        

"La emigración a Panamá, fomentada por agentes particulares, constituye la inmoralidad mayor que puede concebirse, pues que, aprovechando la ignorancia de los obreros, se les induce con falsas promesas a acudir a un país inhospitalario y malsano, en donde no tendrán luego ninguna clase de apoyo. Los españoles son tratados en Panamá con menos consideración que los negros; se les castiga sin piedad y, siendo de suyo los trabajos penosísimos, se les obliga a hacer más de lo que razonablemente pueden. Se los alimenta con productos averiados de calidad ínfima; se los condena por cualquier bagatela a trabajos forzados, a pan y agua y sin salario alguno, y para que el castigo sea más horrible, se les coloca en el pie derecho una cadena de cuatro metros de longitud, sujeta por el otro extremo a una enorme bola de hierro, como si hubieran cometido algún crimen nefando."
Periódico "El LIberal", N° 10069, 17 de Mayo de 1907

"Al emigrante se le detiene a bordo, se le encierra en una barraca y a uno y otro punto acuden las personas que desean tomarlos. Éstos tratan con el contratista no ya acerca del trato que se les ha de dar, ocupaciones que han de tener ni el salario que han de ganar, etc., sino únicamente hablan acerca de si el que los toma ha de pagar de una vez o en los dos o tres plazos el importe del pasaje y en tal virtud adquieren el derecho de tenerlos a su disposición dos, tres o más años, traspasándoles el contratista todos los derechos adquiridos sobre los colonos".
Anónimo

"Como los más tienen pocos bienes, los conducen como esclavos y allá los encierran en barracas hasta tanto se presenta quien los compre por el flete de cien duros para que vayan a trabajar a sus haciendas".
Anónimo

"En la construcción del ferrocarril Madeira - Mamoré (1878-1912), fallecieron 7.200 compatriotas, lo que da un promedio de 20 vidas de españoles por kilómetro de línea... Y queda también demostrado feacientemente que la Compañía Ferroviaria retuvo más de 2.000.000 de pesetas a nuestros desamparados obreros".
Leopoldo D'Ozouville, Inspector de Emigración. Boletín del Consejo Superior de Emigración. 1915.

"Mi padre estuvo en Cuba. Allá trabajaba en Zarza del Medio. Contaba las cosas del tabaco, cómo se hacía. Decía que se levantaban de madrugada y después iban a guataquear, a pisar la tierra, a matar la hierba; después a las diez o a las once, iban a tomar café y después pal campo otra vez hasta las dos o las tres de la tarde que era la comida. Y así se le pasaron diez años".
Eleno Machín

"Las 'niñeras' bajo la promesa de venir a trabajar a la casa de un rico pariente lejano y enseñar modales europeos a sus hijos, terminaban pasando sus días y noches en los prostíbulos".
Editorial: Los gringos de hoy", en Infohuertas N° 6, Febrero de 2002

"Había hermandad ya desde el principio, a pesar de la necesidad porque el dinero era escaso, pero a la hora de ayudar fijamos escotes muchas veces. Cuando llegué yo no tenía nada y vivía en una pensión, dormía en un cuarto con otros tres y un muchacho andaluz que también llegó en el mismo barco que nosotros, se puso enfermo y no tenía dinero. Fijamos un escote, juntamos un dinero y le procuramos un médico que atendía a los españoles aquí en el Brasil. El médico le detectó una enfermedad grave... empezó a quedarse delgadito, delgadito y se nos murió. No tenía familia ninguna, entonces juntamos otro escote y le hicimos un entierro de primera categoría".
Marcial Mariñas


El rechazo

"Soy español y me siento español, sólo me hice cubano para tener derechos y reclamar, por la Ley del 50%. Cuando se aprobó, sólo daban empleo a unos cuantos españoles: sólo el 50% de los trabajadores de cualquier empresa podían ser españoles."
Hermano Gines

"40 DIAS EN ALTA MAR. SEIS ESPAÑOLES HUYERON DE CANARIAS EN UN BARCO DE VELA Y ARRIBARON A BRASIL. EL CONSULADO DE ESPAÑA EN CARACAS HARÁ GESTIONES PARA TRAERLOS A VENEZUELA"
En el mismo mes y debido a que gran parte de los inmigrantes indocumentados no conseguían empleo, se realiza una reforma a la Ley de Inmigración en la que se establece que ni chóferes, ni comerciantes podrán entrar como inmigrantes ilegales al país.Para el mes de octubre de 1948, eran ya 10 los veleros llegados a las costas venezolanas llenos de inmigrantes indocumentados. Esta situación empezaba a resultar preocupante para el Gobierno Nacional. Ese mismo mes el diario El Universal de Caracas publica:
EN UNA REUNIÓN DE GABINETE SE ACORDÓ IMPEDIR LA ENTRADA DE INMIGRANTES ILEGALES A VENEZUELA"
Javier Díaz Sicilia, Al Suroeste: La libertad

"Pasaban los días, las semanas y nadie, al parecer, se ocupaba de nosotros. Seguíamos sepultados en aquel infierno de horror y de dolor sin ayuda de ninguna especie; víctimas inocentes de la crueldad de los guardias del campo. Para ellos éramos otros animales más a quien cuidar y reprimir, parias de la vida, gente indeseable y aventurera que muy bien merecía el trato despiadado que se nos daba...La vida diaria allí era muy terrible, calor canicular, humedad, insectos enormes, alimañas de todas clases, lluvia incesante, trabajos forzados, inundaciones, hambre, soledad, abandono, tristeza...era un sueño continuo la idea de la fuga, pero ¿cómo? Hubo, sin embargo compañeros que lo intentaron, sin resultados y con consecuencias terribles para ellos..."
Floirán Rodríguez

"En su bondadosa preocupación por su alumno me creó, sin sospecharlo, un serio problema, a sus oídos habituados a las dulzuras del decir criollo debieron molestarle las crudezas de mis acentos hispánicos. Así, un cierto día decidió dedicarse durante los recreos a luchar con suavidad, contra una erizada prosodia santanderina, tajante de jotas, capaces de degollar a quien las pronunciara, restallante bajo el doble látigo de las elles, resbaladiza de zetas y ces, para reemplazarla por la tierna indecisión de la ce argentina, vacilante entre la ce y la ese, limar el filo despiadado de las jotas y hacerme deslizar por las blanduras del yeísmo. Dócil a su reclamo, que además facilitaría mi trato con los compañeros al eludir las pullas que mi primitiva pronunciación provocaba, adelanté raudamente en el proceso de desintegración de la prosodia ibérica ¡Pero ay de mí! En mi casa, mis padres opinaban de otra manera y las desacostumbradas inflexiones recién adquiridas por mi voz, eran consideradas pecado mortal, clarísimo índice de que empezaba a convertirme en un descastado. De ahí mi temprana condición de bilingüe que me hizo acomodar a modismos distintos, según que tuviera que hablar en casa o en la escuela".
Eduardo González Lanuza

"En la vida cotidiana, antes de ir al colegio, yo hablaba con ces y con zetas, de tú y de vosotros, como si acabase de pasar por la Aduana. Extranjera en mi propia tierra, fui un objeto de fascinada curiosidad los primeros días de clase. Por supuesto, pronto me aclimaté y me convertí -linguísticamente- en una argentina más. Pero sólo de puertas afuera. En la intimidad de la casa perduraron, hasta la muerte de mis padres, el tú y el vosotros, el léxico de la Península: cerillas y no fósforos, falda, en vez de pollera,acera, por vereda , dentro y fuera, no adentro y afuera. No fui el único caso de doble identidad idiomática: ésa era una de las marcas habituales del exiliado hijo."
María Rosa Lojo

"Yo también fui gallego de m... y también colorado, porque así es mi color de cabello. Y más de una vez tuve que escuchar a mis compañeros decir que me habían cambiado por un cuero. Pero no me molestaba, quizás porque yo al venir a los cuatro años me sentía uno más. No sabía mi conciencia la diferencia de ser gallego o argentino."
José Cameán Parcero
        
"En Chile, donde no abundaba mucho el trabajo, llegó a mirarse con malos ojos por los trabajadores de aquel país la llegada de nuestros compatriotas, viendo en la mayor concurrencia de brazos un perjuicio directo para sus intereses. Esto dio motivo a riñas parciales y disgustos de tal índole que se corrió la voz de que los trabajadores españoles no debían salir solos de noche porque se exponían a morir asesinados."
Anónimo

"En los últimos años del siglo XIX se responsabilizaba a los inmigrantes de origen europeo de haber traído al país ideas disolventes. Con esa excusa se dictó la ley de residencia que autorizaba a expulsar a aquellos extranjeros que desarrollaran actividades sindicales y políticas."
Noticias de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires: "Los culpables de todo. La historia se repite", en Centenario, Buenos Aires, Junio 2000

"1896 fue un año en el que se habló mucho y muy mal de las mafias de italianos que llegaban al Río de la Plata, y de la malicia y peligrosidad de los inmigrantes en general. Algo que después fue una constante de este país: hablar de la inseguridad fue hablar pestes de los extranjeros".
Mempo Giardinelli


La Nostalgia


"Estoy cansada de no saber dónde morirme. Ésa es la mayor tristeza del emigrado"
María Teresa León, Memoria de la melancolía

"Pero aquí el viajar no es placer, sino fatiga, a causa de la saturación en la monotonía. Leguas y leguas sin un puñetero árbol"
Ramón Pérez de Ayala

"Cuando al entrar en casa miro el cielo y buscando, nostálgico, la Osa Mayor de mi hemisferio Norte, me surge, de un agujero negro de la Vía Láctea, la geometría perfecta de la Cruz del Sur, recuerdo que mi vida corre ya muchos años bajo la noche austral de América, lejos, muy lejos de los cielos de España."
Rafaell Alberti, Poemas de Punta del Este

"Los sueños eran pocos, pero duraban toda la vida: comprar una casita, educar a los hijos y, quién sabe, volver a la patria algún día. Papá nunca lo hizo. En una maleta que no nos dejaba abrir guardaba cartas, cuadros, que todos los emigrantes traían porque no sabían si podrían volver a ver a sus familiares. Había de todo. Era su historia".
Graciela González

"Cuando era yo un chiquillo de ocho o nueve años, mi madre, que había llegado a nuestro país en 1920 desde su Lugo natal, en Santiago de Compostela, escuchaba todas las tardes por la desaparecida Radio Prieto, una audición llamada Por los caminos de España. En esos momentos yo no entendía cómo el rostro de mi madre se cubría de lágrimas cada vez que sintonizaba aquel programa y escuchaba, por ejemplo, el sonido de una gaita".
Antonio D'Argenio

"Mamá se vino de Asturias cuando tenía doce años. Cuando ella tenía cincuenta y pico la llevé a Asturias a ver a su mamá>. Mi abuela. Ella tenía una cocina muy grande y nos quedábamos a la noche, en plena montaña, con la cocina encendida. Estaba todo el campo verde, lleno de almendras, nueces, guindas. La despedida fue fea. Cuando íbamos camino al aeropuerto, Mamá, la viste, no le pidas más a la vida. A los cinco meses de llegar acá, murió mi abuela".
Jorge Luz

"De chica escuché tanto a mis padres añorar su tierra gallega, que, a fuerza de ser tan nombrada, Galicia se convirtió para mí en una región mítica. Recién al disfrutar de cerca de esa belleza incomparable entendí por qué a mi padre lo ponía triste la inmensa llanura de la Argentina."
Esther Goris

"El Centro Asturiano de Buenos Aires era una Asturias de ficción donde los desterrados simulaban vivir en aquel tiempo y en aquella patria. Mi padre encontraba allí la felicidad perdida: lidiaba con mi país de lunes a viernes, pero reverdecía con el suyo los sábados y domingos."
Jorge Fernández Díaz


¿Regresar?


"Yo siempre pensé en regresar, salí de allí con 20 años, siempre tuve esa idea. Pero después me casé, tuve un hijo y ahora nosotros nunca más hemos pensado en ir".
Anónimo

"Yo me casé con mi mujer aquí, mis hijos nacieron aquí, así que nunca más quise volver".
Anónimo

"Yo me integré tan bien en Brasil que nunca me dio ganas de regresar definitivamente".
Anónimo

"Brasil nos ha recibido a todos, a todos. Pudimos trabajar, tenemos hijos, una casita... qué más... queremos a este país...".
Anónimo

"Yo no necesito regresar. Cuando quiero; viajo; ya he ido 7 u 8 veces, me como mis caracolitos, mis pescaítos y me vuelvo".
Anónimo

Mira, ésta es una tierra de libertad. Aquí no te sientes extranjero, nunca. Y si además te has hecho un porvenir... no que tengas dinero, mucho dinero, que tengas un buen pasar, no vuelves, no quieres, no te interesa volver".
Anónimo

"Tú llegas, nacen tus hijos, van creciendo, tienes tu casa, tus hijos son mayores y cuando quieres volver, ya está, ya no puedes, tus raíces están en Brasil".
Anónimo

"He vuelto cuatro veces a España, alguna vez he pensado en quedarme, pero al final he regresado a Cuba, me siento igual de español que cubano."
Andrés Reguera Franco

"Nunca he regresado a España, pero ahora sé que iré pronto, aunque he mantenido un vínculo con mi tierra. Mi tío Fiel, al que llamamos así porque nunca ha dejado de escribir, siempre nos tuvo al corriente de las cosas del pueblo, nada me pillará de sorpresa. Deseo volver a esa tierra y ese mar. Cuando pongo en la balanza a España y a Cuba se queda quieta."
María Begoña Uriondo Mendiola
        
"A veces fantaseo con volver, incluso ahora gracias a los viajes que el Gobierno español facilita a los emigrantes ancianos sería hasta posible, ¿pero qué voy a hacer yo en España? Mis primos se han hecho ricos sin salir de allí y yo iría con las manos vacías, sin llevar nada, sin dólares. Para cuatro días que me quedan de vida no merece la pena".
Augusto Garrote

"De mi tierra recuerdo los carnavales, las diversiones y que allí se come tres veces al día y además se desayuna. Me acuerdo de una novia. Le escribí pero no me contestó. A veces sueño que me casé con ella y vivimos en Canarias; es mi delirio volver a la patria. Me sirve de un consuelo muy grande cuando me siento solo, pensar en mi país. Yo quiero volver, pero como soy tan viejo, me dicen que me puedo morir y digo yo: "¿Y qué mejor que morir allí donde nací? ".
Constantino A. Raimundo Monroy

Al regresar a España, una mujer escribe a su amiga: "Tengo setenta y dos años y no aguanto los pies fríos. Quiero estar en mi casa. Si no me voy de acá me muero en pocas semanas. Me muero de pena, Carmina". Pocos meses después, escribe: "El Estado español nos garantiza los remedios gratis de por vida, y cuando nos pagaron el retroactivo de un año, unas 600 mil pesetas, creímos tocar el cielo con las manos. Jesús está haciendo algunos amigos, ya no tengo los pies fríos, Carmina. Pero no podemos sacarnos de la cabeza el barrio, la calle, los sonidos. Nunca vamos a poder sacarnos de adentro ese sentimiento, nunca vamos a poder".
Anónimo

 

Fuentes consultadas

"Nunca mandes a España malas noticias.
Aquí triunfamos todos, hasta los que estamos muertos ¿entiendes?"

 



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