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RAFAEL CALZADA

Llega desde Asturias a Buenos Aires en 1875, con un título de abogado y muchos vínculos con el mundo político español, debido al republicanismo activo de su padre. En Argentina comenzó a ejercer su profesión en el estudio de José María Moreno, entonces diputado nacional y posteriormente vicegobernador de la provincia; dirigió revistas sobre jurisprudencia. Se convierte en miembro notable del liderazgo étnico de la ciudad de Buenos Aires, establece vínculos con políticos argentinos como Julio Roca y Dardo Rocha. Se asocia al Jockey Club y al Club del Progreso, emblemas de la elite social argentina. Fue abogado del Consulado Español y uno de los impulsores de El Ateneo Español (1877), fue miembro de la comisión directiva del Club Español, la Asociación Patriótica Española (1896) y la dirección de El Correo Español (del que fue propietario durante más de una década), fundador de la Liga Republicana Española. Se transformó en un mediano propietario de tierras, rurales y urbanas. La actividad política en el partido republicano lo llevaría a ocupar una banca en las Cortes como diputado por Madrid en 1907. Más allá de la activa participación en la vida política española, sostiene la necesidad de abstenerse de participar en la política argentina. Aunque no adquirió la ciudadanía, en 1890 elaboró un proyecto de naturalización obligatoria de los extranjeros que entregó al diputado Víctor M. Molina y un año más tarde se presentó como candidato a concejal por la Unión Cívica en el distrito de Capital Federal. Fundó en la provincia de San Luis la Colonia Calzada, en un campo de su propiedad. Y un barrio, junto con una estación de ferrocarril, ubicada en el actual partido de Almirante Brown de la provincia de Buenos Aires, que todavía hoy lleva su nombre. (F. Devoto; María Liliana Da Orden).

MARÍA TERESA DE LEÓN

Española miliciana durante las jornadas de la Guerra Civil española, escogió junto a su compañero, el poeta Rafael Alberti, a la Argentina para vivir parte del exilio. Estuvo en Buenos Aires veintitrés años, llegó en 1939. Entre sus obras fundamentales: Contra viento y marea (1940) y Memoria de la melancolía (1970).



GUILLERMO DE TORRE

Uno de los fundadores del movimiento ultraísta, llega a Buenos Aires en 1927. Al año siguiente ya era secretario de redacción de La Nación y en 1931 el primer secretario de Sur, revista a la que imprimió, junto con Eduardo Mallea, la peculiar fisonomía que la distingue. Vuelve a Madrid en 1932 y regresa cinco años más tarde, para iniciar su prolongado autoexilio. (Emilia de Zuleta)

ANTONIO SOTO CANALEJO

Antonio Soto fue uno de los tantos gallegos (Ferrol, 1897) emigrados a la Argentina a principios de siglo XX, donde entró en contacto con el sindicalismo y el anarquismo y desde 1920 fue el principal líder anarquista de la Patagonia. Allí, en esa dura realidad como era la patagónica a principios de los años veinte, encabezó una rebelión obrera en 1920-21 que sería duramente reprimida por el ejército, durante el primer gobierno del Partido Radical en la historia del país (presidencia de Hipólito Yrigoyen). Aquellos sucesos aún hoy constituyen uno de los hechos más negros del sindicalismo argentino. Tras el fracaso de la huelga y las matanzas que tuvieron lugar, huyó a Chile, país en el que viviría hasta su muerte en 1963.


El historiador argentino Osvaldo Bayer escribió sobre este hecho Los vengadores de la Patagonia Trágica, donde reivindica el papel de Soto y su responsabilidad en la huelga y la masacre llevada a cabo por las tropas de Varela: demuestra que el papel de la FORA del noveno congreso fue decisivo en la falta de apoyo del movimiento sindical nacional para evitar la masacre de los trabajadores patagónicos, y presenta a la FORA anarquista como la única que intentó, desde la precariedad de sus posibilidades de movilización, denunciar a través de 'La Protesta' lo que estaba sucediendo.

GORI MUÑOZ

Se había iniciado entre 1936-1939 como escenógrafo en Valencia, en la Argentina entró a trabajar primero en la Editorial Atlántida, como dibujante de la revista infantil Billiken. Poco después ingresó en los estudios Baires de cine, propiedad del director del diario Crítica, Natalio Botana; en 1943 fue contratado por los estudios cinematográficos San Miguel. Miguel Machinandiarena, inmigrante español, contrató a Gori Muñoz para que se hiciera cargo de la escenografía de sus películas. Entre 1940 y 1949 en los estudios San Miguel se filmaron muchos films en las que predominaron los temas y los artistas españoles. Gori Muñoz se convirtió en uno de los escenógrafos más importantes del cine nacional. Muchos artistas y técnicos españoles ingresaron a trabajar en los estudios San Miguel gracias a su presencia; cumplió una función mediadora para los exiliados que podían, a través de él, encontrar empleo en el mundo del teatro y la industria cinematográfica; se creaban redes por las cuales uno traía al otro. (Dora Schwarzstein)


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